sábado, febrero 18, 2006

Trabajo basura

Resulta que un buen amigo mío, antiguo compañero de penurias en un chiringuito puntocom de lo más pintoresco (con decir que un día vinieron los inversores y el director tuvo que pedir prestados unos cuadros y una mesa de juntas para dar el pego… y no pidió prestados unos EJB´s porque se apañaba con los PowerPoints), hace poco tuvo una idea. Pensando que resultaría muy útil disponer de antemano de referencias sobre las empresas en las que se está considerando trabajar, creó www.trabajobasura.com, empleando su tiempo y dinero. TrabajoBasura es un listado de empresas del sector tecnológico, con un foro donde cualquiera puede expresar su opinión.

Pues bien, mi amigo está teniendo problemas con la justicia. O, para ser exactos, con algún abogado, que a veces una cosa no tiene nada que ver con la otra. Parece ser que “las opiniones vertidas por algunos usuarios del foro perjudican la imagen de sus representados”, en palabras de los propios abogados. Nos ha jodido Mayo con las flores, ¿o sea que la libertad de expresión acaba cuando empiezan los intereses de las empresas? Pues va a ser que sí. Al parecer, todas y cada una de las libertades acaban en ese mismo punto.

No es que me sorprenda. Antecedentes hay muchos, como el caso de David Lozano y Axpe Consulting. David trabajaba para Axpe y estaba descontento por diversas razones. Dejó la empresa, y ejerciendo su derecho a la libertad de expresión publicó un breve artículo en su página web relatando su entrevista de salida. Multitud de internautas escribieron comentarios al artículo, éste empezó a ser enlazado en muchas otras páginas, y en pocos días sucedió lo que yo creo que es la clave del asunto: el enlace subió hasta los primeros puestos de Google al buscar “Axpe Consulting”.

Hoy por hoy David se enfrenta a dos demandas por difamación. Él, a pesar del gasto de tiempo y dinero que le supone, está librando la batalla legal y se ha negado a retirar su artículo o retractarse de sus declaraciones. Es todo un ejemplo de entereza; la gran mayoría hubiera optado por someterse a las exigencias del demandante sólo por ahorrarse los gastos de la defensa al son del “yo no quiero problemas”. Todos deberíamos estar dispuestos a afrontar los problemas derivados de ejercitar nuestros derechos más básicos.

Al webmaster de TrabajoBasura ya le han exigido varias empresas el ser retiradas de su listado, bajo amenaza de “emprender acciones legales”. Ahora le envían una citación con objeto de averiguar la identidad de los autores de ciertos comentarios. Y yo me pregunto: ¿qué les molesta tanto a estos señores? ¿Por qué intentar silenciarnos a todos? ¿De qué tienen miedo? La respuesta es fácil. En España, y presumiblemente en otros muchos países, el sector tecnológico es una estafa a gran escala donde se cobra por un conocimiento, una experiencia y una profesionalidad que no se tienen, un negocio bastante lucrativo en el que los miles de horas que se le roban al empleado y se le facturan al cliente se emplean en solucionar problemas que nunca debieron haberse producido y que son consecuencia directa de la absoluta incompetencia y falta de preparación y de ética de los directivos, casi todos pertenecientes a la simpática generación de los autodenominados “nuevos emprendedores”, que en su mayoría no son más que los pícaros y charlatanes de toda la vida que ahora se lanzan al ruedo de las tecnologías disfrazados de JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Prepotentes). Hace años vendían crecepelo y elixir de la juventud, ahora crecebeneficios y elixir del valor añadido. En ambos casos se aprovechan de lo mismo: la ignorancia y/o ingenuidad de cliente, que para cuando se da cuenta de que no sólo sigue siendo calvo si no que además tiene cáncer de piel, ya no encuentra al estafador por ninguna parte porque se ha dejado barba, le ha cambiado el logotipo al carro y ahora opera en el pueblo de al lado.
Claro, antes no podías irte a internet y buscar “Crecepelo el Honrado Mr. Dodgy” antes de comprar. Ahora, por suerte, la información fluye libremente por las autopistas digitales, más que le pese a los que pretenden vivir de la ignorancia ajena o del simple peaje. La polémica está servida: empresas contra particulares difamadores, periodistas contra intrusos blogeros, sociedades de autores contra piratas comunistas. Es tan obvio que da risa.
Cierto es que en esta autopista circula mucha información falsa. Igual que antes, pero al menos ahora proviene de muy diversas fuentes. Durante la fiebre de las puntocom cada empresa tenía su propio portal de noticias, dedicado en exclusiva al bombo y platillo y la publicidad engañosa. “ChiringuitoOnLine es una empresa joven y dinámica, líder en el sector de la cría de la angula, que cuenta con un equipo de profesionales con cinco lustros de experiencia y que en su primer año de vida ha facturado tropecientos millones. Fuente: ChiringuitoNews.com”. La realidad del asunto es que se ha facturado a sí misma a través de una filial y que al batallón de becarios esclavizados se le han muerto todas las angulas y ahora se pegan setenta horas a la semana pintándole ojos a los fideos.

Hay honrosas excepciones, sí. Empresas que funcionan, que cumplen con el cliente y con el empleado, y que no creo que necesiten poner demandas por difamación.
Yo confío en que la maquinaria de la justicia no se moverá para cerrar un simple foro o silenciar a un particular, si no para solucionar de una vez por todas esta precaria situación laboral que obliga a muchos a vender su juventud a algún farsante. Entretanto, señores JASP, a joderse tocan.

Articulo extraido de aquí